(Tal vez) el más hermoso villancico en lengua española

(Tal vez) el más hermoso villancico en lengua española

Tiende el cancionero navideño en castellano a la escasísima solemnidad y el predominio de la zambomba (o la botella de anís). Ande, ande, ande y los peces en el río. Ya se sabe. Pero hay un villancico tradicional, surgido en los años 20 del pasado siglo, que es nuestro preferido.

Nos referimos a Los campanilleros, cuya autoría se atribuye al Niño Ricardo (guitarrista) y que se popularizó en la voz de La Niña de la Puebla, con letra de su padre, Francisco Jiménez Montesinos.

Emocionante escuchar este tema cada Navidad.

¿O no?

Una canción cuya potencia ha seducido a artistas de muy diferentes estilos. Véase, por ejemplo, la versión de Ismael Serrano. Espléndida.

Incluso hay una interpretación indie a cargo de Supersubmarina. He aquí.

Y un sinfín más de variaciones de Los campanilleros, sobre todo en el mundo flamenco. Diana Navarro tiene su versión.

Y siempre funciona, con un estilo u otro.

Hablamos de una obra cumbre de la canción popular, una de esas piezas que contiene algo indefinible, mágico, que llega muy hondo. Tiene, además, en su música una tristeza muy propia de estos días en que, jolgorio aparte, recordamos a quienes se han ido. Dice otro villancico: “La Nochebuena se viene,/ la Nochebuena se va,/ y nosotros nos iremos/ y no volveremos más”. Versos que en la más tierna infancia provocan una especie de congoja porque resume nuestra mortalidad y la fugacidad de las cosas.

En fin, que nos gusta escuchar Los campanilleros sea quien sea el o la intérprete. En cada voz suena con un matiz diferente y eso es lo interesante, caramba. Por ejemplo, no estaría mal escuchársela a Enrique Bunbury o Ángel Estanich. O a Rigoberta Bandini. 

Feliz Navidad aún.

Por supuestísimo.

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