¿A quién no gustó ‘Cachitos’?

¿A quién no gustó ‘Cachitos’?

Quizá al rato de estar viendo Cachitos de hierro y cromo / Nochevieja 2020 nos sobrevenga un empacho de rótulos ingeniosos y, sin embargo, no cambiamos de cadena, el truco funciona, ese eterno retorno al Príncipe Gitano, Lori Meyers, Mari Trini y Los Planetas, con Serrat cantando Mediterráneo en espantosos pantalones de pintas.

Y aquellos fabulosos 80 de potentes mujeres brillando en su fulgor de estrellas del pop: de C.C. Catch a Bananarama.

Luego, en las redes sociales, se destacó lo de Loco Vox, canción absolutamente auténtica de los Locomía.

Se quejaba la ultraderecha tuitera de la mano progre que mece la cuna de TVE, gozaban otras usuarias y usuarios de la tele pública.

No fue la única alusión de Cachitos a la extrema derecha rampante que cabalga con más de 50 escaños en el Congreso.

Mientras tanto en La 1 el espectáculo de artistas OT presentado por Flo y Chenoa olía a naftalina por el formato y porque Flo bailando en los créditos iniciales quiebra toda pretensión de modernidad.

Cachitos nos tuvo hasta las tantas recordando, que es una cosa que a todo el mundo gusta mucho. no hay modo de eludir la nostalgia.

Exceptuando la derecha mostrenca, a todo el mundo le gusta Cachitos. Vote usted a PP, PSOE, Ciudadanos, Esquerra Repúblicana, Teruel Exite, Unidas Podemos, Más Madrid o la CUP, diga la verdad… ¿no le emociona encontrar en la tele ese pedacito de su propia memoria televisiva? ‘Cachitos’ es un programa para todos los públicos, grandes y mayores, de una eficacia garantizada, se puede ver en estado de embriaguez o sobriedad, da lo mismo. Resulta un artefacto perfecto para la Nochevieja, velada que incluso cuando salíamos solía ser de las peores en lo que a juerga se refiere, por las muchas o pocas expectativas, el follón de tráfico, los planes sin hacer, la fiesta a la que no nos invitaron, yo qué sé. 

En Nochevieja se está bien con la tele encendida, sin hacer nada, con la copa de cava en la mano.

Y Cachitos nos reconforta.

Salvo a quienes carecen de sentido del humor e, incluso, ven una conspiración marxista en las flores del balcón de La 1 y las hombreras de Ana Obregón, que quizás ahora se convierta en roja peligrosa para ciertas mentes paranoicas, vete a saber.

Buff. 

Salir a la calle.

Otra vez las cacerolas, el ruído.

Esperemos que no.

También esto pasará.

Y la próxima Nochevieja disfrutaremos otra vez de Cachitos y volveremos a irnos de farra por ahí, superada la pandemia, clausurado el confinamiento, finalizados los toques de queda. 

Feliz 2021.

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