Archivo 81: la serie para amantes del miedo

Archivo 81: la serie para amantes del miedo

Esta reciente propuesta de Netflix está en boca de muchos aficionados y aficionadas al terror porque (glups) da miedo de verdad. O sea, nada de medias tintas. Miedo. Acudiendo a la sinopsis, ya promete: un archivista recibe el encargo de restaurar el contenido de unas cintas de vídeo de la década de los 90 y ello abrirá la puerta a un mundo de sectas y crímenes. La crítica ha calificado Archivo 81 como «la serie que no te dejará dormir«. Lo cual resulta tentador para quienes creemos en el placer del susto.

El final, por cierto, también tiene su aquel y ha sido comentado ampliamente.

El terror goza de buena salud en el streaming (salvo en el caso español de Historias para no dormir versión siglo XXI -qué fallido todo-).

Después de la fabulosa Misa de medianoche (que era otra cosa: diálogos metafísicos intensos y un paisaje marino de pesadilla) llega Archivo 81 para alegrar la vida de fans del género terrorífico.

La creadora de esta serie es Rebecca Sonnenshine, especializada en terror y otras hierbas similares y cuyo nombre se halla en el origen de otras ficciones exitosas como Crónicas vampíricas, The Boys o American Zombie.

Una mirada en femenino y con un toque indie que moderniza el género y lo introduce en nuevos territorios.

La producción de series es una maquinaria incesante y bien es cierto que no resulta de oro puro todo lo que reluce pero, a  veces, se hallan interesantísimas propuestas. Archivo 81 es una de esas joyas imprevistas. Quien quiera pasar miedo, aquí tiene una ficción poderosa.

Está funcionando. A la espera de que llegue la segunda parte de El juego del calamar, distraigámonos con una buena ración de temblores nocturnos.

Porque no hay nada más inquietante que una vieja grabación donde, de repente, hallamos algo enigmático. Algo que creíamos que no estaba allí.

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